18 cosas que aprendí al cumplir 18

¡Hola a todo el mundo! Con la anterior entrada, la primera antología que he hecho nunca (con gente maravillosa a la que deberíais leer), di por reinaugurado el blog y las ganas de seguir escribiendo se han descontrolado. Aun así, pese a tener muchos relatos o ideas en la cabeza, dado que hoy es mi cumpleaños (hola mayoría de edad), he decidido dejar lo literario para más adelante y hoy subir una entrada un poco más personal: 18 cosas que aprendí al cumplir 18.
Supongo que muchos de vosotros habréis visto este tipo de listas en otros lugares. Yo las leía y pensaba «uf, son cosas que yo sé pero que no creo». La teoría era muy bonita, pero luego no eran cosas que en realidad yo hubiese aprendido. Por eso, se me ocurrió la idea de hacer una lista con cosas que de verdad me hayan marcado o que me hayan hecho evolucionar. Y, al igual que me ha pasado a mí con otras, puede que no coincidan con las vuestras. Supongo que eso es lo bonito: cada uno ve las cosas de diferentes maneras y aprende y crece a ritmos diferentes.
No estoy acostumbrada a subir cosas tan «personales», así que espero que no os importe y pronto volveré con los relatos.
Espero que os guste.

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18 COSAS QUE APRENDÍ AL CUMPLIR 18

1. No tengas miedo a los cambios. Cuando crees que las cosas son perfectas, que tienes a la gente perfecta a tu lado, no tengas miedo a lo que pueda traerte el futuro. Los cambios se llevarán a gente y te traerán a otra; te harán olvidar recuerdos pasados, pero te traerán nuevas experiencias para recordar. Y lo importante siempre dura.
2. No todas las opiniones sobre ti son válidas. Aprende que tú decides quién tiene poder sobre ti, aunque la última palabra sea siempre tuya. No dejes que nadie te machaque o que te diga cómo o quién eres. Nadie más que tú conoce tus circunstancias.
3. Nunca jamás (nunca, Aintzane, sí) vas a ser perfecta. Y que no puedas ser impecable no te exime de dar el cien por cien en todo lo que hagas, pero eso no te garantiza el resultado perfecto. Acéptalo, te quitará de muchos agobios en un futuro.
4. Aprovecha cada oportunidad que te den. No creo que haya cosas que ocurran una única vez en la vida, pero por mucho que puedas agarrar la oportunidad en otro momento, cada vez sera irrepetible. Todas las experiencias te harán crecer, aunque creas que son un paso para atrás.
5. No tienes que ser extraordinaria. Que te guste hacer algo no te obliga a hacerlo perfecto. Esfuérzate hasta tu propio límite. Cada uno sabe cuál es el suyo. 
6. Pide ayuda. Quizás creas que tus problemas son minúsculos, pero si te dificultan la vida diaria, no tengas miedo de pedir ayuda. No eres una carga; la gente que te quiere te quiere ver bien. Al igual que tú estás dispuesto a ayudar, la gente a tu alrededor también. A veces, solos no podemos.
7. No está mal que tus gustos cambien, ni que sean variados. Nos enseñan que cada uno tiene un único camino en la vida, que es de letras, de ciencias, de artístico; pero no todas a la vez. Olvídalo. Puedes ser todo, si es lo que te llena. Puedes estudiar ciencias (Bioquímica, allá voy), disfrutar de la literatura o los idiomas y, al mismo tiempo, dejar salir tu vena más artística (hacer teatro, escribir, no son menos compatibles con las ciencias).
8. El feminismo. No hay más que decir. Que estoy «agradecida» de haberme dado cuenta joven y haber empezado a luchar ahora.
9. Compartir tu trabajo es la mejor ayuda que puedes encontrar. La vergüenza es nuestra mayor barrera y es aún más alta si hablamos de artistas. Enseña tu trabajo, ya sea un relato, una novela, un guión, un retrato, una escultura, una pieza de música, de baile. El arte nos hace humanos y compartirlo es mejorar, crecer.
10. La competitividad pocas veces te dará satisfacción real. Competir contra otros no suele dar grandes resultados y competir contra uno mismo sólo funciona si eres capaz de detenerte a tiempo. De nuevo, la perfección no existe. Esfuérzate por mejorar la persona que eres, pero será un trabajo diario. Sé consciente de que competir es sano en su justa medida.
11. La música será tu gran aliada.
12. Escribe lo que quieras. Escribe para ti, para enseñar, para olvidar. Escribe porque tienes una historia que contar o porque quieres mostrar algo que de otra forma no puedes. Y digo escribe porque es lo que hago yo, pero sirve para todo. Hazlo por ti y para ti y después, si eso, muestráselo al mundo. No dejes que te digan qué debes hacer.
13. Sólo tienes un cuerpo, cuídalo. Nos bombardean constantemente con «reglas» de cómo debe ser, de dietas, de modas pasajeras como si nuestro cuerpo fuera un accesorio más. Aprende a quererlo, es el que tienes, es tu casa, tu hogar. Tu cuerpo te da muchas cosas, te lleva a donde quieres ir, te permite hacer deporte, bailar, cantar. No lo maltrates. Ser sano no es ser más delgado, o tener los muslos finos y la cintura estrecha. Si estás saludable, entonces tu cuerpo no necesita cambiar para satisfacer a nadie.
14. Al igual que sólo tienes un cuerpo, sólo tienes una mente. La salud mental es igual de importante que la física, así que hay que cuidarla igual. Si tienes un pie roto, acudes al médico, te escayolan. Te cuidas. Haz lo mismo con la salud mental.
15. Los amigos, los buenos, son un regalo. Y esto suena tan típico, pero si los tienes, te darás cuenta de que tengo razón. Es una familia, un refugio. Cuídalos. Quiérelos, y no sólo con palabras. 
16. Leer te da vida. Los libros me han dado experiencias maravillosas, enseñanzas increíbles, personas que me han ayudado a ser quien soy ahora. No es sólo lo que un libro y la historia te den, es lo que te ofrece todo el mundo que lo rodea: los escritores, los lectores.
17. Lo sueños son trabajo. Nadie hizo nada sin esfuerzo, aunque fuera mínimo. Pero si es lo que quieres, lucha, no te quedes quieta. Puede que los resultados tarden en hacerse ver, pero están ahí; quizás no a la primera, pero si sigues luchando, algo lograrás. Y te darás cuenta de que, tal vez, no es lo que buscabas al inicio. No soy partidaria del «si luchas por algo lo conseguirás», porque no siempre es cierto. Lo que es cierto es que sin luchar, desde luego, no vas a lograr nada.
18. Aún te queda mucho por aprender. La vida es un constante aprendizaje, así que no te asustes de aprender y retractarte por cosas que creíste en el pasado. Nadie nació sabiendo.

Primera antología

*Sopla el polvo por aquí y por allá*
¡Hola a todo el mundo! Hoy vengo aquí después de mucho (mucho) tiempo desaparecida porque tengo una entrada muy especial. No he dejado de escribir, ni he dejado de crear, ni he dejado de pensar en qué tipo de contenido quiero que tenga el blog. Quiero seguir subiendo mis escritos y las actualizaciones sobre mis novelas (tenéis más información clicando aquí y en mi Twitter), pero quiero también subir entradas más personales o hablar sobre libros, series, películas o lo que se me antoje en ese momento.

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No eres tú, soy yo

 

Me sorprendo cuando escribo,

cuando las palabras salen y manchan mis dedos de tinta.

Los uso para colorear el mundo

y tachar, en realidad, los colores.

Las letras se mezclan menos en el papel,

ahogan menos cuando no me rodean el cuello,

cuando están muertas en mi boca.

Me sorprendo cuando callo

cuando dejo que ellas me gobiernen

y me convierto en un silencio más en la partitura.

Ahora la tinta lo cubre todo,

corre espesa por mi garganta

y me gustaría decirme que no soy

que eres tú.

Me sorprendo cuando soy consciente

y no eres tú

y no soy yo

y no tengo voz para gritarlo.

 

 

Un poco de información sólo.

Después de meses desaparecida —que no sin escribir—, he vuelto. Está siendo muy difícil compaginar los estudios con todo lo demás (ahora todo lo que no sea estudiar es “todo lo demás”) así que apenas he tenido tiempo para escribir. He estado corrigiendo La casa de los artistas (¡no me queda nada!) y planeando una nueva a la que he llamado #ProyectoDestino.

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